Receta 09: Muesli casero

Nos gustan mucho los cereales Extra (tipo muesli) aunque nunca nos ponemos de acuerdo en cuáles (al pinche le gustan con chocolate, a mí con pasas). En un momento de inspiración, y para intentar comer más copos de avena, decidimos hacer una versión de los cereales en casa.

Esta receta es 100% personalizable, e igual estará buenísima. Se puede hacer con aceite de girasol, si el aceite de oliva virgen extra te parece que sabe demasiado fuerte. También se podría hacer con otros tipos de aceite vegetal, como los de coco o sésamo, pero estos son mucho más difíciles de encontrar en el supermercado. Y ya sabemos que en nuestra casa nos pirramos por las cosas fáciles 🙂

Los copos de avena son un cereal muy recomendable: ayudan a reducir el colesterol y los triglicéridos, tienen mucha fibra, 6 de los 8 aminoácidos esenciales (y si los tomáis con lácteos, tendréis un pleno al 15), y sus hidratos de carbono son de absorción lenta. Esto los hace ideales para el desayuno, ya que ayudan a tener energía y no sentirnos “desmayados” y sin energía hasta la hora de la siguiente comida.

Aún así, la avena será muy sana, pero a mí me cuesta un poco a palo seco (es sosita, para qué nos vamos a engañar), así que esta receta la alegra bastante. También aumenta las calorías, pero todo no se puede tener en esta vida 😉

Así que ya lo sabéis, si vais a consumir estos cereales, hay que moverse un poquito más que para quemar los copos de avena básicos. Ir a trabajar a buen paso, por ejemplo, o subir las escaleras en lugar de coger el ascensor. Un precio pequeño a pagar por un sabor delicioso 🙂

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Muesli casero

Ingredientes

  • 2 vasos copos de avena
  • 3 c/s miel
  • 3 c/s aceite de oliva
  • 1 c/c canela
  • 1 c/c jengibre en polvo
  • 1 pizca de nuez moscada
  • 1 pellizco de sal
  • Almendras laminadas
  • Fruta deshidratada (opcional)

Preparación

Precalentar el horno a 180º. Forrar una bandeja de horno (con el borde algo elevado) con papel sulfurizado o papel de horno.

En un bol grande, mezclar los copos de avena, la miel y el aceite. Cuando esté todo bien cubierto, añadir las especias y los frutos secos. Mezclar bien, y verter sobre la bandeja de horno.

Cocinar en el horno una media hora (controlarlo, es muy fácil que se quemen). Ir moviendo la bandeja, si vuestro horno no calienta igual (como todos) es mejor darle la vuelta a la bandeja a media cocción.

Si vais a echar fruta deshidratada, añadirla para los últimos 10 min. de cocción. También se puede mezclar después, que es lo que yo hice, e igual está muy bueno.

Una vez frío, guardar en un bote de cierre hermético. Se conserva unas 2-3 semanas.

Si pudiera almacenar el olorcillo que deja en casa para que fuera un ambientador lo haría ya mismo. Creo que es lo mejor de la receta. Mmmm.

Bon appetit!

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Receta 8: Ensalada de legumbres con feta y tahini

…Y seguimos con las recetas que llevan tahini. Que tengo un bote gigante en la nevera, y sólo voy gastando de cucharada en cucharada. Creo que no volveré a comprar más e invertiré en el tiempo que supone tostar sésamo/triturar sésamo, cual Karate Kid.

Esta receta está adaptada de Smitten Kitchen, y no la he hecho tal y como está por dos motivos:

  1. Soy demasiado vaga para cocer legumbres en casa (todo se andará, la olla exprés me mira con ojitos tiernos)
  2. Al pinche el cilantro no le va, ni en semilla ni en hoja (snifff, con lo que a mí me gusta). El ajo tampoco le va demasiado, pero alguna concesión hay que hacer de vez en cuando 😉

Pero vamos, que la versión original me parecía cañera cañera. Si alguien la prueba, que me diga qué tal sale 🙂

Es una forma diferente de comer legumbres ahora que ya empieza a hacer calor, y los platos de cuchara van dando pereza. Es muy rica en proteínas, así que es una muy buena opción para dietas vegetarianas como sustitutivo de la proteína de origen animal. Además, tiene poca grasa así que va genial para las hipercolesterolemias, según el pinche. Los garbanzos son las legumbres que más grasa tienen, pero es insaturada, de manera que es un alimento de protección cardiovascular si lo ingerimos con moderación, al igual que ocurre con el tahini y el aceite de oliva.

Lo del queso feta… bueno, alguna cosilla prohibida hay que meter, si no ¿dónde está la gracia del asunto? 😉 Pero es más problemático por la sal (ojo hipertensos). Se podría sustituir por otro queso, como un queso fresco o requesón, y también estaría bueno.

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Ensalada de legumbres, feta y tahini

Ingredientes (2p)

Para las lentejas

  • 2 tazas de lentejas cocidas
  • 2 ramas salvia (como yo no tenía, usé laurel…)
  • 2 dientes ajo grandes, partidos longitudinalmente y sin la parte del centro
  • 2 c/s aceite oliva

Vinagreta y resto ensalada

  • 2 c/c de pimentón dulce, tostado en una sartén pequeña para potenciar el sabor
  • 1 c/c de semillas de comino, tostadas y molidas en un mortero (o molinillo de café)
  • 1/2 diente ajo grande
  • sal maldon
  • 2 c/s tahini bien removido
  • zumo de 1/2 limón recién exprimido
  • 2 c/s + 2 c/c aceite oliva
  • 2 tazas garbanzos cocidos (bote pequeño).
  • 1 cebolla morada muy pequeña (o media) cortada en juliana muy MUY finita
  • unas ramitas de perejil fresco, para decorar
  • 1/2 taza queso feta
  • 1/2 c/s semillas sésamo, tostadas

Preparación

Poner las lentejas, salvia/laurel, ajo y aceite de oliva en una olla pequeña. Añadir 1 vaso de agua fría y cocinar a fuego medio (que el caldo burbujee, pero no hierva) unos 15/20 minutos. Dejar enfriar, quitar hojas y dientes de ajo, escurrir y reservar.

Vinagreta:
Combinar pimentón y comino molidos en un bol pequeñito. En el mortero, machacar el diente de ajo con una cucharadita de café de sal maldon. En un bol pequeño, combinar el ajo, tahini, 3 c/s zumo de limón, 2 c/s aceite de oliva, 1 c/c de las especias y 2 c/s de agua. Remover bien y probar. Ajustar el limón al gusto.

Ensalada:
Poner las láminas de cebolla en un bol mediano, y separarlas con los dedos. Espolvorear dos buenos pellizcos de sal, dos c/c zumo de limón, lo que queda de aceite (2 c/c) y las especias (menos un poquito). Remover bien, añadir el feta y remover de nuevo, más suavemente para no destrozar el queso.

Mezclar en un bol más grande las lentejas y los garbanzos, con otra c/c de sal. Añadir la vinagreta y remover muy muy bien. Repetir con la mezcla de cebolla y feta. Poner la ensalada donde la vayamos a servir, y espolvorear con sésamo y las especias que quedan. Decorar con unas ramitas de perejil.

Bon appetit!

Receta 7: Quiche de cebolla caramelizada y 4 quesos

Receta adaptada, como no, de smitten kitchen. Necesitaba algo bueno para comer, que se pudiera llevar de fiesta (la Magdalena es lo que tiene), y que no llevara carne, por la cuaresma. Así que, cansada de comer bocadillo 4 días seguidos, me puse manos a la obra. Mi hermana fue una afortunada y se pudo comer la mitad de esta deliciosa quiche, que creo que va a sustituir mi receta habitual de calabacín, requesón y bacon.

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¡Mira qué majos están mis geranios a principios de marzo! Hay que ver qué bien salen las fotos con luz natural (obvio), aunque me sentí un poco pirada haciendo una foto a toda prisa antes de ir a currar a las 8 de la mañana, jajajaja. Ahora que los días son más largos, a ver si puedo cocinar en mi horario habitual y hacer fotos en el balcón. O cocinar los fines de semana… Mamá, si algún día lees esto ¡sigo queriendo mi tupper, aunque sea de paella!

Quiche de cebolla caramelizada y 4 quesos

Si queréis hacer también la masa quebrada, la receta está en el enlace que he puesto antes. Yo no suelo amasar, pudiendo comprar masa brisa preparada que no me llena la cocina de harina, pero todo se andará. No he tenido valor de mirar cuántas grasas saturadas llevan las masas de la Cocinera, aunque creo que empezaré haciendo la masa de pizza, que parece más sencilla.

Ingredientes

  • 1 hoja de masa brisa
  • 4 cebollas medianas, peladas y cortadas en juliana finita.
  • 1 c/s de mantequilla (yo usé margarina)
  • 1 c/s de aceite de oliva
  • 1/2 c/c de sal
  • Un poco de azúcar (como Mary Poppins)
  • 1 taza de caldo de verduras bajo en sal
  • Un chorrito de vino blanco, o manzanilla o similares
  • Pimienta negra recién molida
  • 6o gramos queso rallado (yo usé queso de cabra, emmental, cheddar y semicurado)
  • 1/2 vaso de nata (o leche Ideal, para hacerlo más ligero)
  • 1 huevo grande

Preparación

Derretir la mantequilla junto con el aceite en una sartén o cacerola grande a fuego medio. Añadir las cebollas, remover hasta que estén bien empapadas del aceite, bajar el fuego y tapar. Cocer así unos 15 minutos, y entonces quitar la tapa y remover bien. Añadir la sal y el azúcar, y saltear sin tapa unos 10-15 minutos, hasta que las cebollas estén de un color dorado intenso.

Añadir el vino y el caldo, y subir el fuego hasta que burbujee con ganas. Cocer hasta que el caldo se haya evaporado completamente (si no os mojará la masa y no estará tan bueno).

Mientras cuecen, precalentar el horno a 200º. Poner la rejilla en la mitad del horno, y preparar la lámina de masa brisa en el molde de quiche (recortando los bordes de la masa, pinchando con un tenedor varias veces para que no se hinche, y poniendo un papel albal encima con peso, como garbanzos o arroz). Cuando el horno esté caliente, meter la masa para que se vaya cociendo. Cocinar 10 minutos tapada, y 7 destapada, hasta que los bordes empiecen a estar dorados.

Ajustar el punto de sal y pimienta en las cebollas caramelizadas mientras siguen en la sartén. Retirar del fuego y dejar templar.

Mientras, en un bol batir bien el huevo, y añadir la nata. Yo aquí añadí también un poquito de nuez moscada, aunque eso ya va a gustos. Añadir a esta mezcla las cebollas.

Rellenar la masa con la mezcla de cebollas, y espolvorear por encima con el queso rallado. Meter en el horno unos 30 minutos, hasta que esté doradita por encima y un palillo insertado en el centro salga limpio. Dependiendo del horno, puede ser interesante dar la vuelta al molde a mitad cocción (yo no lo hago).

Se puede comer tanto caliente como fría, aunque caliente estará más buena. Y si puedes añadir una ensaladita verde bien rica, compensarás toda la grasa del aceite, mantequilla y quesos 😉

Bon appetit!

Ensalada de quinoa y queso feta

Bueno, como no todo puede ser complicado en esta vida, una receta muy fácil y muy sana. La quinoa, aunque sea de textura parecida a un cereal, realmente es pariente de las espinacas. Eso quiere decir que en lugar de hidratos de carbono, lo que aporta son proteínas, por lo que no será necesario añadir proteínas de origen animal a la ensalada para tener un alimento completo. Aún así, en esta casa NO somos vegetarianos (aunque simpatizamos con ellos, nos gusta demasiado el jamón) y SÍ somos golosetes. De ahí lo de meter queso, porqueeeee, los lácteos también son importantes ¿no? (ahora es cuando el pinche me recuerda mi colesterol alto…)

Podéis encontrar quinoa en cualquier herboristería, y probablemente también en la sección de agricultura ecológica de algunos supermercados. Creedme, si yo he podido encontrar quinoa donde vivo, vosotros también podéis.

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Ensalada de quinoa y queso feta

Ingredientes (2 p)

  • 2 vasitos de quinoa
  • Lechugas variadas (yo uso siempre rúcula y canónigos).
  • Tomates cherry
  • Queso feta
  • 1 aguacate
  • Aceitunas
  • Aceite, sal, pimienta y orégano. Porque las especias son tus amigas.

Preparación

Cocer la quinoa. Depende de la variedad, pero en general las medidas son como para el arroz: 2 de agua por cada medida de quinoa. OJO: la quinoa hay que lavarla antes de cocinarla, porque la piel contiene un componente tóxico si se ingiere. Para eso, pon la quinoa que vayas a usar en un colador grande, y pégale un meneo debajo del grifo, intentando que esté toda bien enjuagada usando los dedos. Luego escúrrela bien, y ya la puedes echar a cocinar en un cazo o cacerola pequeña. Hay que dejarla cocer hasta que se evapore toda el agua.

Mientras se cuece la quinoa, prepara el resto de ingredientes. Mézclalos todos en un cuenco y aliña al gusto. Si, como yo, tienes colesterol altito, hay que cuidarse: la ensalada ya lleva aguacate, que es muy graso (contiene tanto grasas saturadas como insaturadas, así que en general es bueno, aunque graso), por lo que no hay que añadirle más grasa de la necesaria. Todo esto para decir: moderación con el aceite. Compraros un frasco de estos de spray para aliñar. Y si sois listos, compraréis uno que funcione, no como yo, que siempre acabo desenroscando la tapa y echándolo como siempre 🙂

Bon appetit!

Receta 5: Quesadillas de calabacín

Esta receta ha salido del Pinterest. Hay que ver qué vicio que es esa aplicación, y eso que yo ni me he hecho cuenta… porque no creo que me pueda controlar, y acabaré hasta las tantas todos los días enganchada al ordenador, con tanto bonitismo que nunca en la vida voy a reproducir (seamos realistas). Peeero, para encontrar recetas ligeritas con buena pinta, es una mina 🙂

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Quesadillas de calabacín y mozarella

Ingredientes

  • 1 calabacín mediano
  • 4 tortillas mexicanas
  • 1 bola mozarella fresca
  • Sal
  • Pimienta
  • 1/4 c/c cayena
  • 1 c/c jengibre
  • Ralladura y zumo de una lima
  • 1 c/s aceite
  • 2 c/c comino

Preparación

Lavar y cortar el calabacín en rodajas finas (de unos 2 mm de grosor). Si tienes un pinche delicado como yo, pelar el calabacín antes, aunque con piel se puede hacer perfectamente. Poner en un cuenco o plato hondo. Mezclar el zumo y ralladura de lima, las especias y el aceite. Cubrir el calabacín y dejar reposar como mínimo 30 minutos.

Cortar la mozarella a tacos. Sacar el grill y ponerlo a calentar. Cuando esté bien caliente, dorar las rodajas de calabacín por los dos lados (unos 2 min por lado). Poner sobre la mitad de cada tortilla, cubrir con los tacos de mozarella y doblar en media luna. Poner la tortilla en la plancha, para que se tueste con cada lado.

Servir inmediatamente cortada en cuartos, con salsa de yogur para acompañar.

Bon appetit!

Receta 3: Brochetas de gambas picantes y verdura

Visto que el peso de las Navidades no se ha ido por sí solo, seguimos con nuestra particular operación bikini en febrero. Ya se sabe, hay que empezar con tiempo para que no se nos quede la piel colgandera, o al menos eso dice mi monitora de Pilates.

Como en nuestro dulce hogar las verduras así solitas no triunfan (o acaban en un baño mortal de mayonesa), estoy experimentando con nuevas recetas ligeras, pero que tengan algo de gracia. Estas brochetas son un buen ejemplo, el marinado les da un saborcito especial, y acompañadas de esta salsa ya están que te mueres. Y las gambas son muy sanas, todo agua y proteínas.

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Receta 2: Magdalenas con arándanos

Sí señores, como soy muy hacendosa, y me gusta llevar los deberes al día, en una semana me he pulido el reto de enero con dos recetas nuevas. Estoy que me salgo 🙂

En este caso, como no todo en la vida puede ser taaaan sanísimo, es una receta de magdalenas (me niego a llamarlas muffins, porque no lo son, digan lo que digan los americanos, esta receta en particular NO es de muffins) muy rica. Para sentirme mejor, las hice con harina integral, jejeje. Para sentirme todavía mejor, la próxima vez las haré con aceite de oliva, en lugar de mantequilla, aunque esta vez tenía justo esa cantidad en la nevera y la quería gastar.

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Receta 1: Sopa de zanahoria con tahini

Aunque parece que vaya tarde, no es así (noooo). Es decir, sí que voy tarde en postear, pero no en cocinar, que al fin y al cabo es lo importante.

La primera receta del reto es una sopa vegetariana, la mar de rica, y muy buena para superar los excesos de las Navidades. La receta es adaptada de smitten kitchen.

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Los garbanzos están escondidos, pero eso casi es mejor, como una deliciosa sorpresa 😉

La receta cunde mucho, pero la sopa al día siguiente también está buenísima. No he probado a congelarla todavía, tal vez la próxima vez.

Sopa de zanahoria con tahini y garbanzos

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